Fundé y dirigí una plataforma de gestión de impacto corporativo. La frase que usábamos era “te ayudamos a ayudar”, y describe bien el problema: una empresa que quiere hacer algo por una causa quema más de 400 horas en validar que la fundación existe y rinde cuentas, coordinar la actividad, convocar gente y después no puede demostrar nada de lo que hizo.
El producto eran tres cosas pegadas. Elegir: un marketplace de iniciativas sociales, con una red de más de 100 fundaciones ya validadas (Aldeas Infantiles, América Solidaria, Red de Alimentos, World Vision, Make-A-Wish y así). Gestionar: la empresa monta su campaña con su propia marca, abre cupos de voluntariado, recibe donaciones con pasarela de pago y organiza capacitaciones. Medir: un panel que cuenta horas, personas, actividades y certificaciones sin que nadie llene una planilla.
Del otro lado el problema es más simple de lo que parece. De las 10 razones por las que la gente no participa en voluntariados, la primera, con un 33%, es “no sé dónde ni cómo hacerlo”. No falta voluntad: falta el puente. Eso era GoodPlayers.
El dato que nos movió: el 63% de los consumidores espera que las empresas se involucren en temas sociales y solo el 13% confía en que generan impacto real. Esa brecha no se cierra comunicando mejor. Se cierra midiendo.
Lo que dejé al salir: más de 10.000 usuarios, 13.546 personas beneficiadas y una red de más de 100 fundaciones. Superamos los US$100.000 en ventas y levantamos US$90.000 de capital semilla con ángeles. Nunca entró capital institucional, así que cada peso de operación salió de vender.
Cerré mi etapa como CEO en febrero de 2026, 3 años después de fundarla.