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El mismo cargo no tiene el mismo poder.

En un país firma el gerente comercial; en el de al lado no se mueve nada sin el corporativo regional. Cómo se averigua quién decide de verdad, cuando el organigrama no lo dice.

Conversatorio en panel, fotografía de Tomás Ffrench-Davis.
Conversatorio en panel

El organigrama no es el mapa de decisión

Te presentan a un gerente comercial con el título correcto, en la sala correcta, haciendo las preguntas correctas. En su país eso basta para firmar. En el de al lado, ese mismo cargo prepara la carpeta y la manda arriba.

El error no es hablar con la persona equivocada. Casi siempre es la persona adecuada. El error es creer que ya hablaste con quien firma, y presupuestar el cierre con esa suposición.

La confusión tiene una causa concreta: el organigrama describe jerarquía, no autoridad de gasto. Son 2 cosas distintas y solo una de ellas aparece dibujada. Quién manda sobre un equipo y quién puede comprometer dinero de la empresa se solapan en algunas organizaciones y no se solapan en casi ninguna empresa grande con estructura regional.

Hay un tercer papel que casi nunca se nombra y que decide más de lo que parece: el que puede frenar. No aprueba nada, pero puede detenerlo todo. Suele estar en legal, en compras o en seguridad de la información, y aparece en el mes 2 con una pregunta que nadie preparó.

3 preguntas que lo aclaran en la primera reunión

¿Quién firmó la última compra parecida a esta? Pido nombre y cargo. Si la respuesta es vaga, todavía no sé quién decide, y quien tengo delante tampoco.

La palabra que hace el trabajo aquí es «parecida». Si preguntas por compras en general te van a describir el procedimiento oficial, que es el que está escrito y no siempre el que se usa. Si preguntas por una compra concreta y reciente, te describen lo que pasó de verdad, con los nombres puestos.

¿Qué pasó entre que lo decidieron y lo firmaron? Ahí aparecen los pasos que nadie menciona en la primera reunión: legal, compras, el corporativo regional, el comité que se junta una vez al mes.

Ese comité mensual es el detalle que más presupuestos ha roto de todos los que he visto. No añade una semana: añade el tiempo hasta la próxima reunión, más el tiempo de preparar la carpeta que se presenta en ella. Si llegas 3 días tarde a una fecha de comité, el ciclo entero se corre un mes completo y nadie hizo nada mal.

¿Cuánto tardó? Esa respuesta vale más que el organigrama entero, porque incluye todo lo que no me contaron.

Las 3 preguntas se hacen seguidas y en ese orden. Por separado se sienten como un interrogatorio; seguidas se leen como interés real por no hacerles perder el tiempo, que es exactamente lo que son.

El organigrama dice quién manda. Las fechas dicen quién decide.

Cómo se pregunta esto mal

Preguntando «¿tú tienes la decisión?». Nadie responde que no. La pregunta pone a la persona en la incómoda posición de declarar su propia falta de poder delante de un desconocido, y lo normal es que conteste que sí y matice después, cuando ya no sirve.

Preguntando por el proceso en abstracto. «¿Cómo funciona la aprobación aquí?» produce la versión oficial, ordenada y sin excepciones. El proceso real tiene atajos, personas que se saltan pasos y un caso reciente donde nada de eso ocurrió.

Y preguntando al final. Estas 3 preguntas van en la primera reunión, no en la cuarta. En la cuarta ya presupuestaste, ya prometiste una fecha internamente, y la respuesta que te dan te obliga a corregir hacia atrás delante de tu propio equipo.

Lo que cambia cuando lo sabes

Cambia a quién le dedicas las reuniones. Cambia el material que preparas, porque quien firma no lee lo mismo que quien recomienda. Y cambia cuánta caja presupuestas, que es lo caro.

Sobre el material: quien recomienda necesita argumentos para defender la compra dentro de su empresa, y eso es un documento corto que pueda reenviar sin explicar. Quien firma necesita saber qué riesgo asume y quién responde si sale mal. Mandarle a cada uno el documento del otro es una de las formas más comunes de perder un mes.

Un ciclo de 3 semanas y uno de 3 meses no son el mismo negocio a distinta velocidad: son 2 negocios distintos que necesitan 2 presupuestos distintos.

Y cambia una cosa más, que es cómo interpretas el silencio. Si sabes que hay un comité mensual, 3 semanas sin respuesta son normales. Si no lo sabes, esas mismas 3 semanas se leen como desinterés y la reacción típica es bajar el precio, que es la peor decisión posible en ese momento exacto.

Cómo lo compruebo

No me quedo con el organigrama. Pido las 2 fechas de las últimas operaciones cerradas en ese mercado: primer contacto y firma. Las fechas no opinan.

Pido las últimas, no una selección. La selección siempre trae los mejores casos, y el mejor caso de un mercado no sirve para presupuestar: sirve para ilusionarse.

Si el equipo no las tiene a mano, eso también es un dato. Significa que nadie está midiendo el ciclo, y que el número con el que se armó el presupuesto salió de una impresión.

Cuando eso pasa no me peleo con el número. Empiezo a contar desde ese día, con las operaciones que están abiertas ahora, y en 2 meses hay un dato real. Discutir una impresión no lleva a ninguna parte; sustituirla, sí.

Qué hago cuando no consigo llegar a quien firma

Primero, no forzarlo por encima de mi contacto. Saltarse a la persona que te recibió es la manera más rápida de perder la operación entera, porque esa persona es la única que puede moverte dentro y ahora tiene un motivo para no hacerlo.

Lo que sí funciona es darle a esa persona lo que necesita para defender la compra sin mí en la sala. Un documento corto que pueda reenviar, con el problema, lo que cambia y qué riesgo asume la empresa. Quien recomienda no necesita que lo convenzan: necesita munición.

Y pregunto directamente, sin rodeos: qué necesitas de mí para presentarlo arriba. La respuesta suele ser concreta y barata, un dato, un caso parecido, una referencia, y llega mucho antes que cualquier intento de rodearlo.

Si aun así el proceso no avanza en varias semanas, lo trato como información y no como un obstáculo. Puede ser que el proyecto no sea prioritario este trimestre, y eso es una respuesta legítima. Lo caro no es que te digan que no: es sostener durante meses una operación que ya está parada y presupuestar como si fuera a cerrar.

La señal que uso para decidir: si en 2 intentos seguidos no consigo ni el nombre de quien firma ni una fecha de comité, el pronóstico de esa operación baja a cero hasta que aparezca uno de los 2.

Qué preguntar en la próxima reunión

  1. Quién firmó la última compra parecida a esta, con nombre y cargo.
  2. Qué pasó entre la decisión y la firma, paso por paso.
  3. Cuánto tardó, con las 2 fechas: primer contacto y firma.

Lo que hay aquí sale de operaciones que llevé yo, en 7 mercados. El ciclo de venta no dura lo mismo en cada país · Así trabajo un mercado nuevo

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