Qué cuenta y qué no cuenta cuando mides impacto.
13.546 personas recibieron algo concreto. Una donación, un voluntariado o una capacitación. No alcance, no impresiones, no seguidores.

13.546, y qué hay detrás
Es la única cifra grande que uso en mi sitio. La publicó MIT Technology Review en 2024, y sale de GoodPlayers, la plataforma que construí.
Cuenta personas que recibieron algo concreto porque una empresa lo canalizó: una donación, un voluntariado o una capacitación. Contadas una a una.
La unidad es «una persona, una vez, un beneficio recibido». Eso significa que si la misma persona recibe 2 cosas distintas, cuenta 2 veces por 2 beneficios, y que si 3 empresas financian la misma entrega, cuenta una sola vez. Son decisiones discutibles y lo importante no es cuál se elige: es que esté escrita antes de empezar a contar y que no cambie después.
Porque ahí está la trampa habitual. Una definición que se ajusta a mitad de camino siempre se ajusta en la misma dirección, y el número resultante no se puede comparar ni con el del año pasado ni con el de nadie.
Lo que no cuenta
No cuenta el alcance de una publicación. No cuenta las impresiones de una campaña. No cuenta los seguidores de nadie.
Esas 3 cosas se mueven cuando publicas más, y publicar más no ayuda a nadie. Una cifra de impacto que crece con la comunicación está midiendo comunicación.
Tampoco cuenta la intención. Un compromiso firmado, un convenio anunciado o un presupuesto aprobado no son personas que recibieron algo. Son pasos previos, a veces necesarios, y meterlos en la misma cifra convierte un resultado en una promesa sin avisar a quien la lee.
Y no cuenta el dinero movido. Es la sustitución más común porque el dinero es fácil de sumar y suena serio. Pero 2 programas con el mismo presupuesto pueden llegar a cantidades de personas completamente distintas, y si mides el presupuesto no vas a notar la diferencia.
Si tu cifra de impacto crece cuando publicas más, no estás midiendo impacto.
Por qué la resta importa
Decir qué no cuenta es lo que hace creíble lo que sí cuenta. Sin esa frase, cualquiera puede leer 13.546 y suponer lo que quiera.
Y suponer de más es lo normal, porque quien lee no tiene motivos para ser conservador con tu número. Si no escribes el límite, el límite lo pone la imaginación de quien te está evaluando, y casi siempre lo pone más arriba de lo que aguantas.
Y obliga a quien la publica a defenderla. Si mañana quisiera inflar la cifra, tendría que romper mi propia definición delante de todos.
Ese es el motivo real por el que conviene publicarla. Una definición escrita es un compromiso con uno mismo mucho más que con el lector. Elimina la posibilidad de ir aflojando el criterio sin darse cuenta, que es la manera en que casi todas las cifras de impacto se estropean: nadie miente, solo se va relajando.
Y hay un beneficio práctico que no es reputacional. Una definición estrecha obliga a construir el sistema que la sostiene: si vas a contar personas una a una, necesitas registrar entregas una a una. El número honesto y el sistema que lo produce se construyen a la vez, y ninguno de los 2 existe sin el otro.
Cómo se construye una cifra así
Se define primero la unidad: una persona, una vez, un beneficio recibido. No una interacción ni un registro.
La diferencia entre esos 3 conceptos es la mitad del trabajo. Un registro es alguien que se apuntó. Una interacción es alguien que hizo clic o entró a una sesión. Un beneficio recibido es alguien que se llevó algo. Los 3 números salen del mismo sistema y el primero suele ser 10 veces el tercero.
Se decide qué queda fuera y se escribe. Y se guarda la fuente. La mía es una nota de prensa que cualquiera puede abrir y comprobar.
Guardar la fuente importa más de lo que parece cuando pasa el tiempo. A los 2 años nadie recuerda cómo se calculó, el sistema cambió y la persona que lo montó ya no está. Si la cifra no está anclada a algo publicado y fechado, deja de ser un dato y pasa a ser una tradición.
Y conviene fechar el corte. 13.546 no es una cifra viva: es lo acumulado hasta el momento en que se publicó. Una cifra sin fecha invita a que alguien la use 3 años después como si fuera de hoy.
Los 3 atajos que la rompen
Cambiar la unidad a mitad de camino. Empiezas contando personas y terminas contando participaciones porque el número crecía despacio. Nadie decide hacerlo: se decide en una reunión, con buena intención, y ya no hay vuelta atrás.
Sumar lo que hicieron otros. Si tu plataforma conecta a una empresa con una fundación que ya atendía a esas personas, la pregunta honesta es qué parte no habría ocurrido sin ti. Casi nunca es el total, y responderla con el total es lo que hace que estas cifras tengan mala fama.
Publicar solo el acumulado. El acumulado siempre sube, incluso cuando el año fue peor que el anterior. Si solo publicas el total desde el principio, estás enseñando una cifra que no puede dar malas noticias, y una cifra que no puede dar malas noticias no informa de nada.
Cómo leer la cifra de impacto de otro
Con 3 preguntas, en este orden, y sin necesidad de acceso a sus sistemas.
Primero: ¿cuál es la unidad? Si la respuesta es «personas beneficiadas» sin más, hay que preguntar qué cuenta como beneficio. La diferencia entre alguien que se inscribió y alguien que recibió algo suele ser de un orden de magnitud, y las 2 cosas caben en la misma frase.
Segundo: ¿qué queda fuera? Si nadie lo ha escrito, la cifra no tiene borde. Una cifra sin borde crece sola con el tiempo, porque cada año alguien encuentra una categoría nueva que también parece que debería contar.
Tercero: ¿de qué periodo es? Un acumulado desde el inicio y un resultado del último año son cifras muy distintas presentadas con el mismo aspecto. El acumulado nunca baja, y por eso es el que se publica cuando el año fue malo.
Si las 3 respuestas llegan rápido y por escrito, la cifra probablemente aguanta, aunque sea pequeña. Si llegan despacio y con matices, lo que hay delante es comunicación con formato de dato. Nada de esto requiere desconfiar de nadie: son las mismas 3 preguntas que tuve que responder yo para poder publicar la mía.
Cómo construir una cifra que aguante
- Define la unidad: una persona, una vez, un beneficio recibido.
- Escribe qué queda fuera, y publícalo junto a la cifra.
- Guarda la fuente y enlázala, para que cualquiera pueda comprobarla.
La cifra la publicó MIT Technology Review en 2024. Ver la nota original · Ver la ficha de GoodPlayers
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