3 casos en los que te voy a decir que no.
Si esperas resultados en 4 semanas, si buscas reemplazar a tu equipo comercial, o si tu producto todavía no tiene tracción.

Si esperas resultados en 4 semanas
Un ciclo de venta entre empresas en la región no cabe en un mes. En Chile he cerrado en 3 semanas; en México la misma operación toma 3 meses.
Puedo tener el diagnóstico y el plan en 4 semanas. Lo que no puedo es tener el resultado, y prometerlo sería venderte un calendario que no existe.
La distinción entre plan y resultado parece obvia escrita y se borra en la práctica, porque las 2 cosas se piden en la misma frase. Alguien dice «necesito ver resultados pronto» y quiere decir 2 cosas a la vez: quiere saber que esto va a algún sitio y quiere ingresos. Lo primero se puede en 4 semanas. Lo segundo depende del ciclo del mercado, y el ciclo no negocia.
Lo que sí puedo comprometer en ese plazo: el perfil de cliente escrito y acotado, el ciclo real medido con fechas de operaciones cerradas, el mapa de quién firma y en qué orden, y el argumento probado en conversaciones reales. Con eso el resultado deja de ser una esperanza y pasa a tener una fecha estimada que se puede defender.
Si buscas reemplazar a tu equipo comercial
Trabajo dentro del equipo que ya tienes. El proceso, el discurso y las métricas quedan con ellos, porque son quienes van a usarlos cuando yo no esté.
Si el plan es que yo venda en lugar de tu equipo, lo que necesitas es un vendedor en nómina, no un consultor.
Y no lo digo como una cuestión de principios, sino porque el encargo no funciona. Un externo que vende solo se lleva el conocimiento cuando termina el contrato: las relaciones son suyas, el criterio para descartar es suyo y el motivo por el que una objeción se responde así y no de otra manera está en su cabeza. Al mes siguiente la operación está donde estaba, con menos tiempo y algo menos de dinero.
Hay una excepción honesta y conviene decirla: si lo que hace falta es acompañar reuniones concretas para que el equipo vea cómo se hace, eso sí lo hago, y con ellos delante. La diferencia no es quién habla en la reunión. Es quién se queda con lo aprendido.
Si tu producto todavía no tiene tracción
Sé escalar algo que ya funciona en un mercado. No sé encontrar el primer cliente de un producto que todavía no ha tenido ninguno: eso es otro oficio.
Son 2 trabajos distintos y se confunden porque los 2 se llaman «vender». Encontrar el primer cliente es sobre todo descubrir si el problema existe y si alguien pagaría por resolverlo. Escalar es repetir con orden algo cuya respuesta ya conoces. Las herramientas, el ritmo y hasta el tipo de persona que lo hace bien son distintos.
Escalar sin tracción solo hace más grande el agujero, más rápido. Lo he visto y lo he pagado.
La versión concreta de esto la conté en otra entrada: 1.200 pólizas vendidas perdiendo 20 pesos en cada una. Todo lo que mirábamos decía que fuéramos más rápido. Ir más rápido era exactamente lo peor que podíamos hacer.
Por qué prefiero decirlo antes
Porque el proyecto que empieza con una expectativa equivocada no se arregla a mitad de camino: se arrastra hasta que alguien lo corta.
Y se arrastra de una manera concreta y previsible. En el mes 2 aparece la primera conversación incómoda sobre el ritmo. En el mes 3 se empieza a discutir el alcance en vez del trabajo. Nadie está actuando de mala fe: las 2 partes están defendiendo un acuerdo que se firmó sobre 2 entendimientos distintos de la misma frase.
La primera llamada dura 30 minutos y no cuesta nada. Si no encajamos, te lo digo ahí.
Decirlo ahí es lo más barato para los 2. Yo no gano nada con un proyecto que va a terminar mal, aunque esté cobrado: los encargos que salen bien son los que traen el siguiente, y ese es el único mecanismo de crecimiento que tiene este trabajo.
Cuándo sí encaja
Cuando ya hay clientes pagando en un mercado y la pregunta es cómo repetirlo en otro. Ahí el problema no es descubrir si esto sirve, es descubrir qué parte del manual cruza la frontera y cuál hay que rehacer.
Cuando hay equipo comercial y no hay proceso. Se vende, pero cada persona vende a su manera, nadie sabe el ciclo real y el pronóstico se arma con la sensación de quien más habla en la reunión.
Cuando la operación creció más rápido que sus números. Hay ingresos, hay clientes y nadie sabe cuánto deja una operación ni de cuántos clientes depende el mes.
Y cuando hay una decisión concreta encima de la mesa con fecha: abrir un país, contratar al segundo vendedor, subir la inversión de adquisición. Las decisiones con fecha son las que mejor se trabajan, porque obligan a las 2 partes a ser específicas.
Lo que tienen en común los 4 casos: hay algo que ya funciona y una pregunta concreta sobre cómo repetirlo, medirlo o sostenerlo. Cuando eso está, el trabajo tiene dónde agarrarse desde la primera semana.
Y si tu caso está en el borde, escríbeme igual. Prefiero decirte en 30 minutos que no encajamos a que te quedes con la duda de si esto servía. La lista de arriba es una guía, no un filtro.
Cómo es esa primera llamada
30 minutos, sin costo y sin material. No llevo presentación porque no hay nada que presentar todavía: lo que hay que averiguar en esa media hora es si tu problema es de los que sé resolver.
Los primeros 20 minutos pregunto yo. Qué se vende hoy y a quién, cuántos clientes sostienen el mes, cuánto tarda una operación desde el primer contacto hasta la firma, y qué decisión concreta tienes encima de la mesa. Esa última es la que más ordena la conversación: sin una decisión con fecha, lo que hay es una inquietud, y una inquietud no se trabaja con un encargo.
Los últimos 10 los uso para decir lo que veo, incluido cuando lo que veo es que no me necesitas. Ha pasado varias veces que la respuesta correcta era contratar a una persona, no a un consultor, y decirlo ahí ahorra semanas a los 2.
Si seguimos, lo que mando después es corto: qué haría, en qué orden, en cuánto tiempo y qué necesito de tu equipo para que funcione. Si algo de eso no te encaja, prefiero saberlo antes de empezar que en el mes 2.
Y si no seguimos, igual te digo qué haría yo en tu lugar. No es generosidad: es que media hora bien usada es la mejor carta de presentación que tengo, y la gente vuelve.
Antes de escribirme, comprueba
- Que puedas esperar más de 4 semanas al resultado, no al plan.
- Que quieras un proceso para tu equipo, no alguien que venda en su lugar.
- Que ya tengas clientes pagando en tu mercado de origen.
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