AgendarAgenda una llamada

← Blog

Abrí la ronda cuando el modelo ya cerraba, no antes

US$200 mil en un SAFE con inversionistas ángeles. La diferencia con los tres años anteriores no fue el pitch: fue que esta vez tenía algo validado que mostrar.

Once meses y una frase

GoodPlayers se constituyó en enero de 2023. La ronda la abrimos en noviembre del mismo año.

Lo que dije al anunciarla resume por qué ese momento y no otro: “abrimos esta ronda de inversión ahora porque validamos que nuestra plataforma tecnológica resuelve problemas reales para las empresas y ONGs en la gestión eficiente de sus programas sociales colaborativos”.

La palabra que hace el trabajo ahí es “validamos”. En los tres años anteriores yo también habría querido levantar capital. La diferencia es que entonces habría estado pidiendo plata para averiguar si el modelo funcionaba, y esta vez la pedía para escalar uno que ya funcionaba.

Por qué un SAFE y no una ronda con valoración

Un SAFE es un acuerdo simple para participación futura: entra plata ahora y la conversación sobre cuánto vale la empresa se pospone.

Para una empresa de once meses eso no es un truco, es lo razonable. Poner una valoración a los once meses obliga a las dos partes a inventar un número, y ese número después te persigue: si te pusiste caro, la ronda siguiente se vuelve un problema.

Lo que sí conviene tener claro es que el SAFE no es gratis. Es dilución diferida. La sensación de que “esto se decide después” hace que se firme con menos cuidado del que merece.

Con qué se levanta, en concreto

Los números que teníamos sobre la mesa eran más de 2.800 usuarios y clientes con nombre: Caja Los Andes, Abcdin y WeWork.

Esa lista importa más que el número de usuarios. Un logo conocido es una validación que el inversionista puede verificar sin creerte, y eso es lo que está comprando en una etapa temprana: no proyecciones, sino evidencia de que alguien con presupuesto ya dijo que sí.

Lo dije también entonces, y era literal: buscábamos socios que creyeran en el propósito y en el modelo de negocio como vehículo para impulsar cambios sociales en Latinoamérica. En un negocio de impacto, un inversionista que no compra el propósito se convierte en un problema en la primera decisión difícil.

A los once meses nadie compra tu proyección. Compra que otro con presupuesto ya te haya dicho que sí.

Para qué era la plata

Tres cosas: ampliar el equipo técnico y comercial, aumentar la cantidad de organizaciones atendidas y desarrollar funcionalidades para medir el retorno social.

Escribo esto porque el destino del dinero es la parte del pitch que más se improvisa y la que más revela. Si la respuesta es “para crecer”, no hay respuesta.

De las tres, la tercera es la que más subestimé. Medir el retorno social no es una funcionalidad más: es lo que decide si un cliente corporativo te renueva, porque su área de sostenibilidad necesita poner un número en su propio informe.

Lo que no diría de nuevo

Anunciar una ronda “abierta” tiene un costo que no calculé bien. Durante los meses siguientes, cada conversación comercial arrastra la pregunta de si estás levantando, y eso cambia cómo te miran algunos clientes: pasas de proveedor a apuesta.

Si lo repito, anuncio la ronda cerrada, no abierta. La noticia es igual de buena y no te deja meses explicando en qué etapa vas.

Cinco cosas que miraría antes de abrir una ronda

  1. ¿Puedo nombrar clientes que el inversionista pueda verificar por su cuenta?
  2. ¿Qué número exacto mejora con este dinero, y en cuánto tiempo?
  3. ¿Estoy financiando el crecimiento de algo que cierra, o la supervivencia de algo que no?
  4. Si es un SAFE, ¿entiendo cuánto me diluye en el escenario bueno, no en el malo?
  5. ¿Necesito anunciarla ahora, o puedo anunciarla cerrada?

El anuncio de la ronda es de noviembre de 2023, once meses después de constituir GoodPlayers.

¿Este es tu problema ahora?

30 minutos, sin costo. Si no puedo ayudarte, te lo digo en esa misma llamada.

  • Ciudad de México · GMT−6
  • Respondo en menos de 2 días hábiles